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Manifiesto de Santidad

Wesleyan Holiness Study Project, Azusa, California, February 2006

 

La Crisis que Enfrentamos

Nunca habíamos experimentado tiempos con gran necesidad de una articulación compasiva como el mensaje de la santidad.

Pastores y líderes de iglesias en cualquier nivel de la iglesia han venido a un callejón sin salida buscando formas de revitalizar sus congregaciones y denominaciones. Lo que se está haciendo no está trabajando. Membresía en iglesias de todas las tradiciones ha tenido un estanque. En muchos casos, iglesias están declinando. Ni tan siquiera vamos al ritmo del crecimiento biológico en Norte América. El poder y el celo de las iglesias se han cansado por la incesante búsqueda de mejores métodos, o la novedad más efectiva, un programa más nuevo o grande para el crecimiento de la iglesia. En el proceso de tratar de encontrar el método mágico para el crecimiento salubre y vibrante de la iglesia, nuestra gente se ha convertido muy inefectiva y una presa caída al Cristianismo genérico el cual resulta en congregaciones indistinguibles de la cultura alrededor de ellas. Las iglesias necesitan un mensaje claro y apasionado que reemplazará la “búsqueda de métodos” como enfoque de nuestra misión. ¡Nuestro mensaje es nuestra misión!

 

En adición, estamos inundados con líderes de iglesias que se han convertido en rehenes de la mentalidad de prosperidad numérica e influencia programativa. Se han convertido tan preocupados acerca de los “cómo” hacen iglesia que han ignorado lo que lleva más peso en lo que “qué” declara la iglesia. Hemos inundado el “mercado” con esfuerzos metodológicos para crecer la iglesia. En el proceso, nuestro liderazgo ha perdido la habilidad de liderar. No pueden liderar porque no tiene un mensaje compasivo para dar, o una visión compasiva de Dios, no tienen un entendimiento transformativo de Dios. Lo conocen y anhelan encontrar el poder céntrico del mensaje que hace la diferencia. Hoy más que nunca, anhelan empaparse de un conocimiento profundo del llamado de Dios a la santidad – una vida transformada. Están cansados de poner su confianza en métodos. Desean una misión. ¡Desean un mensaje!

 

La gente hoy está buscando un futuro sin poseer una memoria espiritual. Pide una palabra generosa e integral de un Cristianismo que tiene sentido y haga una diferencia. Si Dios será relevante para la gente, tenemos una responsabilidad de aclarárselo a ellos. Tenemos que derramar nuestra obsesión con lenguaje difícil, expectaciones raras, y patrones intolerantes. ¿Qué es el núcleo, el centro, la esencia del llamado de Dios? ¡Ese es nuestro mensaje, y esa es nuestra misión!

 

La gente en nuestras iglesias está cansada de nuestras líneas bonitas de la demarcación que artificialmente crea compartimientos, denominaciones, y divisiones. Está cansada de instituciones construidas. Desea un mensaje claro y articulado que trasciende institucionalismo y peleas entre seguidores de Jesucristo. Está avergonzada de la mentalidad corporativa de las iglesias que defiende partes del evangelio como si fuera de ellos. Ellos desean conocer el poder unificador de Dios que transforma. Desean ver el poder grandioso de la santidad de Dios que nos apasiona a la unidad en donde hay un testimonio de poder. Ellos aceptan el hecho que no todos somos iguales; habrá diversidad. Pero desean saber que las iglesias y liderazgo saben que somos uno – unidos por el carácter santo de Dios quien da toda la vida y amor. Desean un mensaje que unifica. El único mensaje que puede hacer esto viene de la naturaleza de Dios, quien es unidad en diversidad.

 

Por lo tanto, en este tiempo crítico, proponemos un bienestar para la iglesia en un enfoque fresco sobre la santidad. En nuestro punto de vista, este enfoque es el corazón de la escritura concerniente a la existencia cristiana para todos los tiempos – y claramente para nuestro futuro.

 

El Mensaje que Tenemos

Dios es santo y nos llama a ser un pueblo santo.

Dios, quien es santo, tiene un amor abundante y permanente para nosotros. El amor santo de Dios es revelado a nosotros en la vida y enseñanzas, muerte y resurrección de Jesucristo, nuestro Salvador y Señor. Dios continúa trabajando, dando vida, esperanza y salvación a través de la habitación del Espíritu Santo, acercándonos a un Dios santo, y vida amorosa. Dios nos transforma, librándonos del pecado, idolatría, servidumbre, y auto-centrismo para amar y servir a Dios, a otros, y para ser mayordomos de la creación. De esta manera, somos renovados en la imagen de Dios como revelada en Jesucristo.

 

Separados de Dios, nadie es santo. Gente santa es apartada para el propósito de Dios en el mundo. Apoderada por el Espíritu Santo, gente santa vive y ama como Jesucristo. La santidad es los dos, regalo y respuesta, renovando y transformando, personal y comunitario, ético y misional. La gente santa de Dios sigue a Jesucristo apelando a todas las culturas del mundo y acercando a toda la gente a Dios.

 

Gente santa no es legalista o juzgadora. No sigue un estado exclusivo, privado de ser mejores que otros. Santidad no es perfección pero la intención de Dios en ellos. El seguir la santidad nunca puede parar porque el amor nunca puede cansarse.

 

Dios desea que seamos, pensemos, hablemos, y hagamos en el mundo las cosas a la manera de Dios. Invitamos a todos a que abracen el llamado de Dios para que:

  • sean llenos con toda la plenitud de Dios en Jesucristo – dotados por el Espíritu Santo compañeros por el reinado de Dios;
  • vivan vidas que son entregadas, puras, y reconciliadas, con lo cual sean agentes de transformación de Jesucristo en el mundo;
  • vivan como gente fiel del pacto, construyendo una comunidad estimuladora, creciendo en Jesucristo, encarnando el espíritu de la ley de Dios en amor santo;
  • ejerciten por un sentido común una formación efectiva de ministerios y llamados, de acuerdo con la diversidad de los dones del Espíritu Santo;
  • practiquen ministerios compasivos, solidaridad con el pobre, apoyo por igualdad, justicia, reconciliación, y paz; y
  • cuiden la tierra, el regalo de Dios encomendada a nosotros, trabajando en fe, esperanza, y confianza por la sanidad y cuidado de toda la creación.

 

Por la gracia de Dios, unánimes juntos para ser un pueblo santo.

 

La Acción que Tomamos

 Que este llamado nos impulse a levantarnos a esta visión bíblica de la misión Cristiana:

  • Predicar el mensaje transformador de santidad;
  • Enseñar los principios del amor de Cristo y perdón;
  • Poner de manifiesto vidas que reflejan a Jesucristo;
  • Liderar en atraer culturas del mundo; y
  • Entrar en compañerismo con otros para multiplicar su efecto para la reconciliación de todas las cosas.

 

Para esto vivimos y trabajamos para la gloria de Dios.


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